“Apostamos por productos limpios, productos honestos”

Por Luis Arango

Gerente General de Partes y Complementos Plásticos PCP

La filosofía corporativa de nuestra empresa, Partes y Complementos Plásticos, PCP, se basa en dos conceptos fundamentales: uno es el cuidado del agua, evitando el desperdicio de ese líquido vital. Por eso en PCP decimos que “cada gota cuenta”. Y el segundo concepto es el de productos honestos, no solo en términos de calidad, sino de transparencia en su fabricación, de producción limpia ambientalmente, de respeto por los ferreteros, plomeros y arquitectos que confían en nuestros productos.

Podrían preguntarse, ¿pero qué tienen que ver la honestidad con el agua?

Ambos conceptos están íntimamente ligados. Para nosotros la honestidad es como una gota de agua; transparente, pura, que lava lo que esta sucio.

Estamos viviendo una época, no solo en Colombia, de gran corrupción. Y la corrupción contamina todo lo que toca. Supongamos que nuestro país es como un gran río. Desde hace muchos años esa corrupción ha crecido y ha ido contaminando todas las esferas de ese río. No solo las públicas, sino también las privadas.

¿Cómo hacemos para descontaminar ese río? Nuestra respuesta en PCP tiene que ver con el primer concepto de nuestra filosofía: cada gota cuenta. Pero aquí ya no estamos hablando de agua y de desperdicio por válvulas o acoples de mala calidad. Aquí estamos hablando de gotas de honestidad.

Si cada una de nuestras empresas colombianas comienza a lanzar muchas gotas de agua pura en ese río, poco a poco vamos a lograr clarificar esas aguas. Y entre más claro se vea el río, muchas más empresas, instituciones y personas van a querer aportar sus gotas de transparencia.

Yo como empresario, invito a las empresas grandes y pequeñas del país, que asumamos esa bandera. Una gota de honestidad es fabricar productos honestos, que le transfieran valor a los clientes e impregnen de confianza toda la cadena del mercado. Otra gota de honestidad es no pagar comisiones para ganar negocios de manera fraudulenta. Otra gota es no piratear productos que estén protegidos por las leyes de propiedad intelectual. Otra gota es no ejecutar maniobras de competencia desleal. Y así, entre gota y gota de honestidad empresarial, vamos a ir limpiando ese río tan sucio que estamos alimentando con tanta corrupción.

Nuestra apuesta es por los productos honestos

También suelen preguntarme ¿qué es un producto honesto?

Básicamente hablamos de productos de excelente calidad, fabricados con criterios de sostenibilidad ambiental, con un diseño y una tecnología que le transfiera valor a sus clientes.

Un producto cuya publicidad y empaque informe con veracidad a los compradores. Un producto honesto, como los que hacemos en PCP, transmite confianza a toda la cadena de negocio. En nuestro caso, esa válvula hecha con honestidad, es vendida con absoluta confianza por un ferretero y luego instalada, con esa misma tranquilidad profesional, por un plomero. ¿Qué pasaría en el caso contrario? Cuando el ferretero vende una válvula de pésima calidad a un plomero que la instala y termina generando un problema costoso para el cliente, además de hacer quedar muy mal al plomero. Ahí se pierde toda la confianza de la cadena.

A raíz de este tema me han preguntado si la nuestra no es una posición algo ingenua frente al tema de la corrupción.

Mi respuesta es que espero que no. Hay una nueva serie en una plataforma de televisión que se llama “El Mecanismo” y es sobre el caso Odebrecht en Brasil. El protagonista llega a una conclusión muy desesperanzadora. Y es que la corrupción es como un fractal, que es un concepto matemático. Un fractal, en términos muy sencillos, es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas, creando un patrón infinito.

Es decir, que la corrupción a gran escala, como la de los escándalos políticos y económicos recientes, se repite a una escala media y así hasta lo más cotidiano. El pensamiento de un político corrupto que entrega un megaproyecto a cambio de una jugosa comisión; es igual al de un mecánico que le pone un repuesto robado al carro que está arreglando, para ganarse unos pesos de más; o incluso al de la persona que salta las barreras de Transmilenio y se cuela para no pagar el pasaje. La única diferencia es que el primero lanza un camionado de corrupción al río, el otro un baldado y el último un vaso. Pero el efecto para la sociedad es el mismo.

La corrupción es como la contaminación del agua. Y lo clave es entender que cada gota cuenta. Comencemos por lo que nos corresponde. No exigiendo que los políticos corruptos cambien, porque no lo van a hacer tan fácilmente. Cambiemos nosotros. Si la gente deja de tirar baldados de corrupción al río, y comienza a echar gotas de honestidad, seguro que vamos a ver un cambio, así sea lento. La invitación es muy sencilla: ¿Usted es de los que odia la corrupción política y sus efectos nocivos para nuestro país? Pues no la reproduzca en su entorno empresarial o personal. Piense más bien cómo empezar a generar esas “gotas de honestidad” desde su actividad, por sencilla que sea. No se cuele en una fila, no se copie en el examen, no venda productos deshonestos.

Así fue nuestro Estudio Productos Honestos PCP

Lo que hicimos en PCP fue contratar un sondeo en 8 de las principales ciudades del país sobre el tema de la honestidad. ¿Qué profesiones se consideran más o menos honestas? ¿Los productos de qué país se consideran más honestos? ¿Por qué un producto se considera honesto y otro no?

Encontramos muchas cosas interesantes. Entre ellas, algo que tal vez sorprenda a la gente, es que el 85% de los entrevistados calificaron la calidad de los productos colombianos con puntajes altos, superiores a 7, en la escala de 1 a 10. El 35% le pusieron 9 y 10 a la calidad de nuestros productos. Y un 50% la calificaron con 7 y 8 puntos. Lo cual habla muy bien de la industria nacional y sus estándares de fabricación.

A los productos colombianos, comparados con los extranjeros, les fue muy bien. El 74% consideran que los productos hechos en Colombia son más honestos que los fabricados en el extranjero.

El estudio también nos permitió encontrar que hay 4 criterios fundamentales que mencionan las personas al hablar de un producto honesto. El primero, obviamente, es la calidad. El segundo es información veraz. Es decir, que el producto corresponda con lo que anuncia su publicidad y su empaque. Y que en la etiqueta haya información relevante como fecha de vencimiento y tabla nutricional, entre otros datos. El tercero es que tenga un precio justo, acorde con la calidad. Y el cuarto, que esté certificado por una entidad seria, como el Invima, la Dian, etc.

Otro dato curioso es que para definir las características de un producto honesto a los entrevistados no les importó tanto que su fabricante ofrezca garantía.

En general, los productos colombianos son muy bien calificados en calidad. El 44% calificó la calidad con 9 o 10 puntos. Y otro 44% con 7 u 8 puntos. En esa puntuación les ganamos a todos. A los productos de Estados Unidos, que fueron calificados con 9 o 10 puntos por el 29% de las personas, y a los de Europa que obtuvo una calificación alta del 24%.

En este punto hay un aspecto muy particular. Y es que entre más alto sea el estrato del entrevistado, la percepción de calidad de los productos colombianos baja. En estratos 1 al 3 Colombia gana sobrada frente a  EE.UU. y Europa. En el estrato 4 las diferencias se reducen un poco, aunque siguen a favor de Colombia. En estrato 5 hay casi un triple empate en la percepción de calidad alta. Y en el estrato 6 el panorama cambia por completo. Estados Unidos gana en calidad alta; luego está Europa; en tercer lugar México y en cuarto lugar los productos colombianos.

En género, las mujeres son muchos más “fans” de los productos colombianos que los hombres, que en general otorgan calificaciones más altas a los productos de EE.UU. y Europa.

Otro dato adicional y relevante es que el 81% de los entrevistados dice que las mujeres son más honestas que las mujeres. Y solo un 19% afirma que son los hombres. Interesante resultado, teniendo en cuenta que en esta recta final de las elecciones no hay una sola candidata presidencial.


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