SERGIO RAMIREZ

Editor de contenidos

Hay algo que siempre les digo a mis alumnos (porque además, me he atrevido a ser profesor universitario): que a ser periodista no obligan a nadie. A ser ingeniero o abogado o médico (a pesar de la crisis de la salud), muchas veces, pero yo no he conocido el primer padre de familia que le exija a su hijo que si no estudia periodismo no le paga la carrera. Eso, que puede representar algunos problemas al momento de enfrentarse a la familia, a la postre es una gran ventaja, porque básicamente significa que casi todos los que estamos metidos en este cuento lo hacemos por convencimiento, por gusto, porque se nos dio la gana, y no hay nada mejor que hacer lo que uno le gusta y que le paguen por eso (bien o mal, eso es otro cuento). Mi primer trabajo fue como Dj en una emisora musical; luego, me ofrecieron ser redactor de la sección cultural de un periódico y desde entonces no he parado de escribir. Escribo donde pueda y donde me dejen, y de lo que sea. Igual no podría hacer otra cosa medianamente bien (tal vez cocinar, pero esa es otra historia).